Retirada de EEUU del Acuerdo de París significa un retroceso

Tras una espera de más de una semana, el mundo recibió por fin la decisión tomada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el futuro papel de su país en el Acuerdo de París contra el cambio climático de 2015, que es, a pesar de la mayoría, disociarse del acuerdo global histórico, en el que el país antes había desempeñado un papel clave.

Para la mayoría de la gente que sigue de cerca el asunto, el anuncio de Trump ha sido todo menos una sorpresa. El multimillonario convertido en presidente ha sido directo sobre sus dudas acerca del cambio climático, calificándolo de engaño durante su campaña electoral.

También se comprometió en ese período a cancelar el Acuerdo de París y rescindir varias políticas climáticas de la administración Obama, cosa que ya ha cumplido, citando la necesidad de reactivar la mortecina industria del carbón con el objetivo de crear más puestos de trabajo en territorio estadounidense.

Antes de tomar la decisión final sobre el papel de EEUU en lo que hasta ahora es el pacto global más integral contra el cambio climático, el líder estadounidense dijo que había mantenido amplios debates con gente a favor y en contra de la idea de la retirada de Washington.

Como consecuencia, podemos suponer que Trump tiene buenas razones para retirar a su país del Acuerdo de París, y que sabe las implicaciones de la salida de EEUU del acuerdo histórico, firmado por 196 partes y que representa una aspiración común de la humanidad por un futuro con bajas emisiones de carbono.

Sin embargo, vale la pena mencionar que dejar el Acuerdo de París, así como los esfuerzos para controlar las emisiones no se traducirá en un aumento sustancial de nuevos puestos de empleo, debido a que no es probable que las industrias de combustibles fósiles, altamente automatizadas, contraten más trabajadores, como han señalado muchos expertos.

Es posible que el presidente de EEUU necesite algún tiempo para determinar si hay algo de cierto en la conclusión de los expertos sobre la relación entre el empleo en el país norteamericano y el pacto de París, pero por ahora ya ha sido blanco de críticas por parte de algunos aliados importantes.

Los demás miembros del Grupo de los Siete (G7), al que también pertenece EEUU, se han mostrado, como poco, decepcionados, si no enfurecidos, con la negativa de Trump de continuar con el respaldo de Washington al Acuerdo de París durante la cumbre del G7 celebrada la semana pasada en Sicilia, Italia.

Sus divergencias en torno al cambio climático podrían convertirse en una nueva fuente de fricciones para las relaciones transatlánticas, además del apoyo de Trump a la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE) y su postura sobre los gastos de defensa de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Anteriormente, EEUU se había comprometido a recortar para 2025, en un 26-28 por ciento las emisiones contaminantes frente a los niveles de 2005.

Según el análisis realizado por el grupo de expertos “Climate Interactive”, el compromiso de Washington representaría un 21 por ciento del total de las reducciones esperadas para 2030, según se estipula en el Acuerdo de París. [Xinhua]

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