Encuentran muerto al juez de un polémico caso sin resolver por el asesinato de un niño en Francia

Un juez jubilado francés fue encontrado muerto en su casa en un nuevo giro dramático a un caso de homicidio infantil que se ha apoderado del país durante más de tres décadas, dijo una fuente judicial el miércoles.

Los primeros elementos de la investigación apuntan a un suicidio, señaló la fuente, después de que los servicios de emergencia encontraron a Jean-Michel Lambert muerto en su casa cerca de Le Mans el martes. El periódico Le Parisien informó que el magistrado de 65 años había sido encontrado con una bolsa de plástico en la cabeza.

Lambert había sido el primer magistrado encargado de la investigación sobre el asesinato en 1984 de Gregory Villemin, de cuatro años de edad, cuyo cuerpo fue descubierto atado de pies y manos en un río.

Al asesinato, que sigue sin resolverse, le siguió un segundo asesinato por venganza y numerosos episodios en los que los familiares del pequeño fallecido se culpaban los unos a los otros, en medio de una serie de cartas anónimas.

El caso fue reabierto varias veces en las últimas décadas y en junio de este año el caso volvió a las portadas de los periódicos cuando una pareja y una mujer de 48 años de edad, todos familiares del niño, fueron investigados.

El juez Lambert, que por aquel entonces tenía 32 años de edad, fue a menudo criticado por la forma en que manejó el caso entre 1984 y 1987. El martes, un canal de noticias francés publicó las notas de otro juez que investigó el caso y que había criticado severamente el trabajo de Lambert.

El padre de Gregory mató a su primo porque pensaba que era el asesino del pequeño
Un mes después de la muerte de Gregory, Bernard Laroche, un primo del padre del niño, fue acusado basado en pruebas aportadas por su cuñada, Muriel Bolle. Más tarde fue liberado después de que las pruebas que le incriminaban fueran rechazadas por la Fiscalía. Pero convencido de que él era el asesino, el padre de Gregory, Jean-Marie Villemin, lo mató en 1985 y fue condenado a cuatro años de prisión.

La madre de Gregory, Christine Villemin, también se convirtió en sospechosa porque los testigos dijeron que la habían visto en la oficina de correos el día que una de las misteriosas cartas fue enviada. Posteriormente fue absuelta de los cargos por los que se le investigaba. [La Vanguardia]

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